No quería que acabase el libro, pues me ha ayudado mucho a ver la vida desde otra perspectiva y quisiera saber más posibles respuestas ante otros problemas en mi vida.
En general todo el libro me ha hecho reflexionar, aunque de diversos temas a medida que avanzaba, supongo porque es su finalidad: mostrar al lector otra forma de ver las cosas y hacerle reflexionar acerca de lo que creía hasta el momento.
En este caso si me he identificado con el protagonista, pues al igual que él soy creyente, y también tengo muchas dudas acerca de la realidad en la que vivimos. Gracias a Dios estas dudas quedan resueltas poco a poco.
Me ha llamado la atención lo que menciona el autor: él escribía tanto las preguntas como las respuestas a papel, que parecían venir de alguna parte que desconocía, de una voz que oía, siendo la voz de Dios.
Recomiendo este libro a cualquier persona, sea creyente o atea, pues ayuda a ampliar tus horizontes acerca de la forma de entender la vida, así como reflexionar acerca de la existencia de Dios, en caso de personas ateas.
El final me ha fascinado, pues transmite un mensaje que como creyente que soy considero esencial en mi vida, que espiritualmente me ayuda a sentirme en calma, protegido.
Leería las continuaciones de éste libro: Conversaciones con Dios II y Conversaciones con Dios III, ya que pocos libros me han hecho sentir este sentimiento tan profundo, que va mas allá de sumergirse en la historia: comprender espiritualmente todo lo que se dice en él.
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